Hay pequeños genios a los que los libros de medicina se empeñan en catalogar como "enfermos mentales", nuestra sociedad todavía los asigna con etiquetas mucho más peyorativas que no citaré. Para mi son mentes privilegiadas capaces de vivir distintas realidades, sólo necesitan aprender a ajustar su realidad, que es una, la suya, a la "normalizada" y eso es posible con la ayuda de fármacos y siempre y cuando les dejemos un sitio en la sociedad, el suyo, el que no debería ser necesario tener que ganar. ¿Quién se cree tan cuerdo para poder llamar al otro "loco"?
Una cosa me he encontrado, tres veces lo diré...
Una mañana de verano, una cabecita amontonada sacó a pasear sus pensamientos en busca de paz espiritual, le faltó camino en la ciudad y sus pasos se perdieron hasta llegar a donde no supo encontrarse. Tras 32 horas perdido en la montaña, sin medicación ni alimento, deshidratado y quemado por el sol, volvimos a verlo con una sonrisa enoooorme. De aquella experiencia nos queda el recuerdo de las horas angustiosas que pasamos, un cartel de "Se busca" y este fantástico relato que me envió. Tratando de recordar el texto original ganó el Primer premio de un Concurso de Literatura. Rebuscando entre los cientos de cartas familiares que guardo... por fin lo encontré!!!
"En un lugar apartado, en ninguna parte, oscuridad la luna pintada de blanco llora, triste por dos almas tristes que no volverán. Al fondo un lago plateado, un cisne en sombras alardea su esbelto cuello, juncos verdes, cielo estrellado. Una corriente arrastra una rosa blanca, una rosa roja son tus mejillas. En sueños quedé dormido sobre la almohada de hierbas de enebro. Un sonido es el olvido del viento esperando, pensando en el baile último donde espabilaba la vela del sueño. Sueño, en mariposas con lunares negros, un jabalí sale corriendo, amanece, el cielo aterciopelado acaricia la luz del silencio, de pronto salta una liebre, tengo frío, la noche escarchada se ha anidado en mi cuerpo tembloroso. Lloro de alegría, por fin veo la luz, un camino que me llevará a la salida de este inhóspito lugar. Anoche, a varios kilómetros de este lugar vi luces de casas de pueblo, me acercaré. Tengo que salir de aquí, estoy perdido. Oigo voces en el exterior, retumban en mis oídos. Pienso salir de la laguna de juncos donde flotan dos rosas, una roja, otra blanca. Es otro día, el sol ya quema. Encuentro un camino, conduce solamente a la cima de una montaña. Tengo sed, enciendo mi último cigarro Malboro ¿Cómo salir de este laberinto subconsciente? ¿Qué será de mi familia? Veo un sinfín de lilos violetas, por fin mi alma se tranquiliza. Pienso en la suerte que he tenido al perderme en el monte del olvido, cada vez me cuesta más andar. Cada paso es el primero de una larga caminata. Me muero de sed, veo una roca que emana hilo de pura agua cristalina. Anoche estaba extraviado, hoy me acerco a las luces de una casa. Confuso, desorientado, en mi mente permanece la imagen de aquel jabalí, por suerte no me encontraron los lobos y perros salvajes. Pero mi peor pesadilla soy yo, mi mente me enreda entra las montañas, las subo, las bajo, cruzo zonas pantanosas. Mi cabeza estalla del sol que adora, lo tengo encima, me persigue. Esta vez veo rosas negras o quizás las confundo con el iris de tus ojos que penetran en mis sueños. Recuerdo aquellos bailes, larguísimos bailes y tus labios carnosos y rojos chocándose con los míos. Tengo ganas de verte otra vez. Poder agarrarme a ti, qué belleza! Eres roca natural pero tu interior es como una rosa de pétalos abiertos. En el aire acolchado de pensamientos inquietos, inocente mirada cuando me veo en tus ojos, esos ojos que ahora me llaman indicándome el camino. Tu luz es la luz de la salida de esta pesadilla sin sueño. Son sombras en el lago pero tu luz me indica el asfalto negro de una carretera, tu iris, tus pensamientos, has conectado conmigo. Tu silueta me envuelve, por fin veo señales de vida humana, una aparente fábrica de jamones. Cruzo la carretera y ahí estás tú, trabajando en la oficina. Tus ojos negros, tu airoso pelo. Me siento rescatado. Pobre de mí, estoy empapado. He salido del oscuro valle cuyo nombre no recuerdo. Me confundo de mujer, no eres tú, no hueles a pétalos de rosas rojas. Sin embargo, tu sonrisa me tranquiliza, recuerdo esa mirada, mirada de sorpresa ¿Será la chica que viajó hasta mis sueños? Mi cabeza bulle en mil pensamientos, me entran ganas de besarla, tímidamente le digo que me he perdido, pero fui hallado en sus sueños que me sacaron de la oscuridad, su sueño, el mío, se entrecruzaron. Le pido que llame a la Guardia Civil, soy un fugitivo de mi mente, esclavo de no poder olvidar. Un bello recuerdo, la misma imagen de aquella chica de Madrid que se clavó en mi corazón cuando yo, tonto de mí, me había enamorado de la persona equivocada.
Qué suerte tenemos los hombres, incluso en tus sueños más negros, las pesadillas de los insomnes, hay una luz blanca que te marca el camino a otra vida, la tuya propia, desde otro amanecer".
Juan Carlos M.